viernes, 24 de septiembre de 2010

1*

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No creo, al menos yo, que alguien se haya percatado de que el Nicolás vivía ahí, y no deberían porque, si la placa de la casa dice específicamente “familia wolridge” y Nicolás se apellida Peña; Nicolás Peña Peña, suerte que para pasar la lista nunca se leen los dos apellidos si no se hubieran dado cuenta…de muchas cosas.

- Oye, ¿viste a los locos nuevos que llegaron al 3º?

- ¿Los gemelos?

- Siii, los medios weones, en todo caso tienen buena pinta…tiran altiro.

- Mh, llegaron con una hermana en 7º, parece, no se si “A” o “B”.

- Oe cállense, terrible copuchentas, sierren el …

Me acuerdo que la petición que no terminó de decir el Claudio fue interrumpida por la llegada de nuestra nueva profesora jefe: “La ballena potoloco”, en todo caso a mi parecer son de ese tipo de personas que son gorditas y amorosas, que te tratan como si fueras su hijo y tiene una voz de tranquilidad, dan unas ganas de abrasarla y de extirparle las mejillas, tiene como ese cariño de madre a flor de piel, claro, todo eso dentro de mi humilde opinión, para otros es solo “la ballena potoloco”.

Si, fue un momento casi inolvidable, los primeros días de clases nunca se olvidan, menos cuando recién entras a media, la crème de la crème, lo grande de los chicos y los chicos de los grandes, eso si que se te termina yendo el encanto cuando te pasan el temario del año, pero bueno eso todavía no ocurría.

- Buenos días chicos, me presento, mi nombre es carolina escobar, hago clases de primeros auxilios, pero este año sere su profesora jefe. A si que, ¿Qué les parece?

- [colectivo] Bieeeeeen.

- Mal

- Daaaaaaa. [colectivo]

- El especial tenia que ser – eso lo dijo la Tamara, siempre hecha en cara al “especial”-

- ¿Quién dijo “mal”?- pregunto la profe-.

Yo dije que había sido el Claudio, acto seguido m gane un gesto “maricon, weon hocicón” de parte de el , pero no me importo, de hecho, me dio risa, me encanta echarlo al agua, por eso el sabe que no puede contar conmigo en caso de confabulación tipo ataquen al señor presidente!

- Como es posible esto, falta de animo de algunos, empezando el año y diciéndome “mal”

- [pequeños susurros de risas]

- ¿Y?...mírense entre ustedes, que hay, ¿no hay nuevas caras?

- … noooooo

En ese preciso instante tocaron a la puerta, como si estuviera escuchando lo que estábamos hablando. La señorita salió, cuchichió palabras con la inspectora mientras había un bulto al lado de ella que no se distinguía por lo borroso del vidrio de la puerta.

La profe entro a la sala, pero esa sombra se quedo afuera. Cuando iba a empezar a hablar de nuevo, se dio cuenta de que no se había movido, salió de nuevo y de forma chistosa y poco ortodocsa le grito desde la puerta a la inspectora que estaba en la esquina del segundo piso.

- ¡Oye!, entra altiro!?

La inspectora solo se limito a asentir con la cabeza, luego yo, admito, bastante expectante por el bulto gire mi cabeza lo mas que pude para ver quien era, solo alcance a ver una silueta delgada con una mochila, me felicite a mi mismo por obtener tanta información después de que casi me disloco el cuello.

Cuando entro la señorita dio aviso, bastante confusa ella también, de que se iba a sumar a nuestra clase otra persona, la cual yo supuse que era esa sombra extraña, lo mal oes que la profe hablaba y hablaba y nunca entraba al bulto a la sala, hasta que la Lucia metió su cuchara.

- Oiga profe, ¿va a dejar a esa persona afuera?

- ¿ah?, ah, bueno claro lo hago pasar, ¡entra por favor!

Esa fue la primera vez que vi al Nicolás, me sorprendió, sobre todo su aspecto, tan desinteresado, su postura. Blanco, enfermamente blanco con el cuerpo fino y delgado; sus ojos eran negros profundos, pero de cerca un tantos húmedos, me hacia pensar que realidad eran azulinos; cuando le llego la luz que traspasaba la ventana se le iluminaron casi formando un hielo al cual le reflejaban todos los colores, verlo así era como ver a los ojos de un recién nacido, aun no definidos, dudosos de que color ser como un lago de cristal. Fue precisamente eso , verlo a los ojos, lo que me hizo sentir algo que jamás había sentido, un presentimiento, algo, un sentimiento de necesidad de hacer algo sin saber que; en el fondo un dulce cosquilleo que me impedía quitarle la vista de encima a sus ojos o a los frágil de su cuerpo, cosa que me molesto bastante, porque sinceramente creí que el bulto que formaba su cuerpo era el de una mujer , o sea que la promesa de una pequeña aventura se me iba por el wáter, aunque sea la del primer beso, que yo encuentro, no es mucho pedir. Una pequeña ilusión para un ingenuo o algo, en vez de eso me trajeron a un loco flaco y choro.

¡Ah!, pero porque digo “choro” si ni siquiera lo conocía, he el problema, como era nuevo tenia que sentarse con alguien. Da la casualidad de que en justo en el curso somos treinta y nueve, o sea que había una persona sentada sola, ese agilao era yo.

Y ahí lo envió la señorita.

- Siéntese con el pablo que esta solo, allá mijito allá, en la esquina, al lado de la ventana, eso ahí.- dijo la profe

Yo estaba sentado en el puesto que da al pasillo porque como esta sentado solo, y llegue súper temprano ese día me estiraba en los dos bancos para dormirme una siesta. Caí en la cuenta de que no iba a quedar en el lado de la ventana cuando el Nicolás se adelanto misteriosamente rápido y tiro la mochila en el banco que da a la ventana, justo cuando yo me iba a cambiar de banco. Me vio y me sonrió, yo humildemente acepte mi derrota por el banco.

Lo bueno y económico de tenerlo como compañero de banco era que, cuando el se iba a sentar yo no tenia que ni si quiera correr la silla, era tan flaco que pasaba igual.

Bueno el segundo y tedioso paso era sociabilizar con el antes de que fuera recreo y que todos se balancearan sobre el para preguntarle cosas. Así que me vi obligado a hablarle, eso si que evitaría mirarlo a los ojos, para evitarme hundirme en ellos otra vez.

- Hola – le dije para tantear

- Hola- me miro casi sin mover la cabeza, me miro de una forma tan…desinteresada ¡mierda! Sus ojos, asi no se podía hablar, no me los podía quitar de la cabeza. Me estaba mirando casi, casi por debajo , de reojo con un pequeño toque de superioridad y eso que el es mas chico que yo, mej enano parao, no espera lo que pasa es que yo soy grande [u.u] de hecho soy el 2º mas alto.

- ¿Cómo te llamas? – le pregunte

- Nicolás

- Ah...seco yo me llamo pablo ¿de que colegio veni?

- De uno que esta lejos- dios santo pero claro si yo se donde queda, hay tan pocos lugares como ese…si te hicieran pasar de curso por decir respuestas obvias él no estaría en este curso yo tendría dos bancos para mi y todos estaríamos felices y sin problemas.

- Mjm, pero ¿Cómo se llama?

- ¿Qué cosa?

- ¡tu colegio!- silencio.

- Eso no importa- volteo la cabeza para no mirarme y con la mano apoyada en la cara se quedo mirando por la ventana.

Era un sujeto bien raro, pero antes había dicho que era choro, eso fue porque antes de que yo le reclamara por ser raro el Claudio, que se sienta atrás mío, le metió conversa.

- Oe choro, ¿como te llamai?- dijo, obviamente el Claudio.

- Nicolás – se dio vuelta hacia el respaldo de la silla dándome totalmente la espalda.

- ¡Shh, wena oh!, siento preferencias- dije yo para quejarme. Se dio vuelta casi saltando de la silla muy chistosamente miro y me dijo muy seriamente.

- Es que era muy pavo – levanto una ceja y su actitud de el niño raro desapareció par mostrar a alguien totalmente normal, lo dijo en tono burlesco y no fuera de que hubiera sido chistoso, sino que la cara de nada que puso agrediéndome con voz seria hizo que el Claudio implotara en risa, una muy expansivamente fuerte.

- ¡jajajajajajajajajaja! ¡weeeena! ¡muy wena! ¡el pavo pablo!

- No era chiste- aj, lo sabia pero aun así eso hizo que el Claudio implorara auxilio para dejar de reír

Después de eso a mi también me entro la risa porque la risa del Claudio no es contagiosa, pero parece que al nico le dio risa esa risa y a mi me dio risa la risa del nico…era demasiado contagiosa. Eso hasta que la profe nos reto. Bueno esa fue la primera vez que lo vi, intrigante y confusa la primera impresión, como si fueran dos personas a veces serio y con tinte melancólico otras serio pero alegre a la vez capas de hacerme reír de algo que me ofende. Lo cierto es que lo único que pensé después del primer día fue- weon, me toco de compañero un loco bipolar- …. Ahora que lo pienso me da risa.